Placas solares para empresas

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¿Qué son las placas solares para empresas?

Las placas solares para empresas son instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo diseñadas para generar electricidad para consumo del propio negocio. La instalación capta la radiación solar, la convierte en electricidad y la inyecta directamente en la red interior de la empresa, de modo que cada kWh producido es un kWh que dejas de comprar a tu comercializadora.

A nivel regulatorio, estas instalaciones se encuadran en el marco del autoconsumo definido por el Real Decreto 244/2019, la norma que regula el autoconsumo eléctrico en España.

Una instalación fotovoltaica empresarial no es un gasto, es un activo. Se contabiliza como inmovilizado, se amortiza, genera retorno y aumenta el valor del inmueble o del negocio.

Dentro de lo que coloquialmente nos referimos a «placas solares para empresas» existen varias opciones. No es lo mismo una instalación para una pyme o un comercio, que una instalación industrial sobre la cubierta de una nave, que un proyecto multi-emplazamiento para una gran empresa. Comparten tecnología y marco legal, pero cambian la escala, el diseño y la forma de contratarlas.

¿En qué se diferencian de las de uso residencial?

Una instalación fotovoltaica empresarial se diferencia de una residencial principalmente en 5 aspectos, enumerados a continuación.

  1. Suministro trifásico: La inmensa mayoría de empresas tienen suministro trifásico a 400 V, frente al monofásico de 230 V habitual en viviendas. Esto obliga a usar inversores trifásicos y cambia el esquema eléctrico completo, desde las protecciones hasta el punto de conexión.
  2. Potencia contratada: Una vivienda suele tener contratada entre 3,45 y 6,9 kW. Una empresa parte de tarifas 3.0TD (baja tensión) o 6.1TD (alta tensión) con potencias que van desde los 15 kW de un pequeño comercio hasta varios cientos de kW en una industria.
  3. Curva de consumo diurna: Esta es la gran ventaja empresarial. Una vivienda consume por la mañana temprano y por la noche, justo cuando el sol no está. Un negocio consume durante su horario de actividad, que coincide con las horas de producción solar. Esta coincidencia dispara el porcentaje de autoconsumo directo, que es el que de verdad genera ahorro.
  4. Superficie de cubierta: Una vivienda suele tener de media 80 – 120 m2 de tejado, muchas veces con orientaciones complicadas. Una nave o un edificio comercial ofrece cientos o miles de metros cuadrados de cubierta plana o a un agua, con poca sombra y fácil acceso. Más superficie útil significa más potencia instalable y mejor precio por Wp.
  5. Excedentes: En residencial, casi cualquier instalación se acoge a compensación simplificada. En empresa no siempre es posible, ya que la compensación simplificada tiene un límite de 100 kW de potencia de la instalación. Por encima de esa cifra, el tratamiento del excedente cambia por completo. Lo desarrollamos más adelante en la sección de excedentes.

¿Qué componentes forman la instalación?

Una instalación de placas solares para empresas se compone de cinco bloques: módulos fotovoltaicos, inversor, estructura de soporte, protecciones eléctricas y sistema de monitorización.

  • Módulos fotovoltaicos: Son los encargados de convertir la radiación solar en corriente continua. En proyectos empresariales se usan módulos de formato grande, entre 550 y 620 W por unidad, porque a igualdad de superficie reducen el número de paneles, estructuras y conexiones, y con ello el coste de instalación por Wp.
  • Inversor: Convierte la corriente continua de los paneles en corriente alterna apta para los equipos de la empresa. En entorno empresarial el inversor es trifásico y de mayor potencia que en residencial, y en instalaciones grandes se combinan varios inversores trabajando en paralelo.
  • Estructura de soporte: Fija los módulos a la cubierta o al suelo. En cubiertas de chapa se usan estructuras coplanares ancladas a la correa o a la propia chapa. En cubiertas planas, se recurre a estructuras lastradas con inclinación.
  • Protecciones eléctricas: Cuadros de corriente continua y alterna con fusibles, magnetotérmicos, diferenciales y protectores de sobretensión. En una empresa las protecciones se dimensionan según el REBT y la potencia del sistema, y son más exigentes que en una vivienda porque las corrientes son mayores.
  • Sistema de monitorización: Permite ver en tiempo real cuánto produce la instalación, cuánto consume la empresa y cuánto se vierte a red. En una vivienda es una comodidad pero en una empresa es una herramienta de gestión importante, porque detecta caídas de producción que en un sistema de más de 100 kW puede significar pérdidas importantes de dinero.

Instalación solar industrial

¿Qué ventajas ofrecen las placas solares para empresas?

Las placas solares para empresas ofrecen cuatro ventajas principales, que son las siguientes.

  1. Reducción del gasto energético: Cada kWh autoconsumido sustituye a un kWh comprado a la comercializadora, con sus peajes y cargos incluidos. El porcentaje de ahorro depende de tu curva de consumo y del dimensionado, por lo que desconfía de cualquier web que te prometa un porcentaje fijo sin haber visto tus facturas.
  2. Previsibilidad del coste eléctrico: la energía que produces tiene un coste conocido y estable durante 25 o 30 años, mientras que el precio del mercado eléctrico ha demostrado que puede multiplicarse en cuestión de meses por cuestiones geopolítcas actuales.
  3. Menor dependencia de la red: Reducir la energía comprada te da margen para renegociar potencias contratadas y optimizar la tarifa de acceso, algo que analizamos siempre después de la puesta en marcha.
  4. Mejora del perfil ambiental de la empresa: La instalación reduce la huella de carbono de la actividad y mejora la calificación energética del edificio. Esto tiene valor real en licitaciones, en auditorías de clientes que exigen criterios ESG a sus proveedores y en la valoración del inmueble.

¿Cómo son las placas solares para empresas industriales?

Las placas solares para empresas industriales se caracterizan por la alta potencia (550-620W), grandes dimensiones y el uso de inversores trifásicos de gran capacidad. Mientras una instalación empresarial estándar (un comercio, una oficina, un pequeño taller) se mueve entre 10 y 50 kW, un proyecto industrial pasa de los 100 kW y puede superar el megavatio en fábricas con procesos intensivos.

Paneles solares para empresas vs para casas
El volumen de producción es muy superior a cualquier instalación residencial. Por ejemplo, una instalación industrial de 300 kW en el sur de España genera del orden de 450.000 kWh anuales, tomando como referencia una producción de entre 1.400 y 1.600 kWh anuales por kWp instalado según la zona. A ese volumen, cada punto porcentual de rendimiento que se gana o se pierde en el diseño son miles de euros al año. Por eso en industrial se cuida más la elección del módulo (idealmente sin bus-bars ni soldaduras entre células y con un coeficiente de temperatura lo más bajo posible), la configuración de strings y la ventilación de los inversores que en cualquier otro segmento.

Los inversores trifásicos industriales trabajan en rangos de 50 a 350 kW por unidad y suelen instalarse varios en paralelo. Esta arquitectura modular aporta redundancia, porque si un inversor falla, el resto sigue produciendo, y facilita el mantenimiento.

Hay sectores donde encaja muy bien la fotovoltaica industrial por la concentración de consumo en horas diurnas. Ejemplos de ello son la industria agroalimentaria, con cámaras frigoríficas que consumen las 24 horas pero con picos diurnos. La fabricación con turnos de mañana y tarde. La logística, con naves de cubiertas enormes y consumo de climatización y maquinaria diurno. El riego agrícola presurizado, que concentra su demanda exactamente en las horas de sol.

¿Qué placas solares necesita una nave industrial?

Una nave industrial necesita una instalación fotovoltaica dimensionada teniendo en cuenta los siguientes 3 factores.

  1. El tipo de cubierta (es lo primero que miramos en una visita técnica). Chapa simple, panel sándwich, deck o fibrocemento. Cada una exige una estructura y una fijación distintas. Y hay algo que debes saber que nos ha pasado en más de una ocasión, si tu nave tiene cubierta de fibrocemento antigua, es muy probable que contenga amianto, y en ese caso no se puede instalar encima. Hay que retirar la cubierta con una empresa inscrita en el RERA y sustituirla antes de plantear la fotovoltaica. Es un caso que se repite en el sector con más frecuencia de la que parece, propietarios de naves de los años 80 y 90 que descubren en la visita técnica que su proyecto solar empieza por un desamiantado. Encarece, pero también es la ocasión de renovar una cubierta que ya estaba al final de su vida útil.
  2. La capacidad de sobrecarga. Una instalación coplanar sobre chapa incrementa el peso de la cubierta en torno a 10-15 kg/m2 entre módulos y estructura. La mayoría de naves lo soportan sin problema, pero en cubiertas ligeras muy ajustadas de cálculo, o con correas dañadas por corrosión, hace falta un informe estructural previo. Instalar sin comprobarlo es un riesgo para la nave.
  3. La superficie disponible. Con los módulos actuales de formato industrial, cada kWp ocupa aproximadamente 5 m2 en disposición coplanar, descontando pasillos de mantenimiento, lucernarios y zonas de sombra de casetones o equipos de climatización. Una cubierta de 2.000 m2 útiles puede admitir por tanto en torno a 350-400 kWp. La potencia y tamaño del módulo importa aquí menos de lo que parece, solo es relevante cuando la superficie es el factor limitante y necesitas aprovechar al máximo cada metro cuadrado con módulos de máxima eficiencia de potencia.

¿Cómo funciona el autoconsumo solar para empresas?

El autoconsumo solar para empresas funciona al generar electricidad en la cubierta y consumirla de forma simultánea en la actividad del negocio. Los módulos producen corriente continua, el inversor la convierte en alterna y la vierte en el cuadro general de la empresa. A partir de ahí, los equipos consumen primero la energía solar por cercanía eléctrica y solo tiran de la red cuando la producción no cubre la demanda.

La clave de la rentabilidad está en la coincidencia de la curva de producción y la de consumo. La curva de producción solar dibuja una campana, que arranca al amanecer, alcanza su máximo entre las 12:00 y las 16:00 y cae al atardecer. La curva de demanda de un negocio con horario laboral estándar dibuja una meseta entre las 8:00 y las 19:00. Cuando superpones ambas, la mayor parte de la campana solar queda dentro de la meseta de consumo. Ese solapamiento es el porcentaje de autoconsumo directo, y en empresas con actividad diurna alcanza con facilidad el 80-90% de la energía producida, frente al 30-40% típico de una vivienda sin batería.
Autoconsumo con paneles solares en empresas

Esto explica una decisión de diseño que sorprende a algunos clientes, en empresa casi nunca recomendamos baterías de inicio. Si tu negocio consume el 85% de lo que produces en el momento de producirlo, la batería almacena poco y amortiza mal. La prioridad es dimensionar bien la generación.

La batería, si acaso, puede valorarse después, cuando la monitorización demuestra que hay excedente sistemático que aprovechar o bien si la empresa decide que evitar cortes o apagones es prioritario para su negocio. En ese segundo caso el sistema debe diseñarse con baterías con función de backup, ya que una instalación de autoconsumo estándar también se apaga cuando cae la red.

Porque sí, salvo dimensionados muy conservadores, siempre habrá momentos (mediodías de agosto, fines de semana, festivos) en que la instalación produce más de lo que la empresa consume.

¿Qué ocurre con los excedentes?

Los excedentes son la energía generada que la empresa no consume en el momento, y se vierten automáticamente a la red eléctrica. Lo que ocurre después depende de la potencia de tu instalación, y este es uno de los puntos donde el autoconsumo empresarial difiere del residencial.

Si la instalación tiene una potencia igual o inferior a 100 kW, puede acogerse a la compensación simplificada de excedentes que regula el RD 244/2019. La comercializadora valora la energía vertida a un precio pactado y la descuenta del término de energía de tu factura, con un límite claro, la compensación nunca puede superar el importe de la energía que compraste ese mes. No te pagan, te descuentan. Para una pyme o un comercio, este mecanismo funciona bien y simplifica la gestión.

Si la instalación supera los 100 kW, la compensación simplificada ya no está disponible. Las alternativas son dos. La primera, vender los excedentes en el mercado como productor, lo que implica darse de alta en el registro correspondiente y facturar esa energía con sus obligaciones fiscales. La segunda, configurar la instalación como autoconsumo sin excedentes mediante un sistema antivertido que impide inyectar a red. La elección depende del volumen de excedente previsto, porque montar la estructura de venta a mercado para verter unos pocos kWh esporádicamente no compensa el papeleo.

Nuestra opinión aquí es que el excedente debe ser el subproducto de un buen dimensionado, no el objetivo. Es decir, una instalación empresarial se diseña para maximizar el autoconsumo directo, que es donde el kWh vale más. Diseñar pensando en verter es diseñar para ganar muy poco donde podías ganar mucho.

¿Qué placas solares necesita una pyme o un negocio?

Una pyme o un negocio necesita una instalación de entre 5 y 30 kW en la mayoría de los casos, muy por debajo de la escala industrial y con una complejidad de proyecto notablemente menor. Hablamos de comercios, restaurantes, clínicas, talleres, oficinas, pequeños obradores, supermercados de barrio, etc… Negocios con potencias contratadas de 10 a 50 kW y facturas eléctricas de varios cientos a pocos miles de euros al mes.

Los emplazamientos habituales son la cubierta del propio local o edificio, la marquesina del aparcamiento de clientes o, en locales a pie de calle sin cubierta propia, la azotea del edificio con un previo acuerdo con la comunidad de vecinos. Un restaurante con terraza-azotea, un taller con nave pequeña o un supermercado con parking son candidatos ideales.

La menor escala simplifica todo el proyecto frente a una instalación industrial. Las instalaciones de hasta 15 kW en suelo urbanizado o cubierta tienen tramitación de acceso y conexión simplificada, la estructura rara vez plantea problemas de sobrecarga y el plazo entre firma y puesta en marcha se acorta. Donde una industrial exige informe estructural, estudio de sombras con dron y coordinación de seguridad, una instalación de pyme se suele resolver con una visita técnica bien hecha y un instalador que conozca la tramitación de su comunidad autónoma como es nuestro caso en HogarSolar.

El error típico en instalaciones de placas solares para un negocio, es de dimensionado. Nos hemos encontrado casos, de negocios que dimensionaron la instalación mirando la potencia contratada en lugar de la curva de consumo real, y acabaron vertiendo a red el 40% de su producción a precio de compensación. La potencia contratada te dice cuánto puedes consumir de golpe, no cuánto consumes ni cuándo. El dimensionado correcto sale del análisis horario de tus consumos, que hoy se obtiene directamente de tu distribuidora con los datos del contador.

¿Qué soluciones existen para grandes empresas?

Las soluciones fotovoltaicas para grandes empresas se fundamentan en torno a cuatro puntos: múltiples emplazamientos, consumos muy elevados, gestión energética centralizada y planificación coordinada a varios años.

Una gran empresa rara vez plantea «una instalación». Plantea un programa. Una cadena de distribución con 15 centros, un grupo industrial con 4 fábricas o una empresa logística con naves en tres comunidades autónomas necesitan homogeneizar criterios técnicos, marcas y garantías en todos los emplazamientos, priorizar los centros por rentabilidad (no todas las cubiertas ni todas las tarifas son iguales) y desplegar por fases sin interferir en la operación de cada centro.

La gestión energética centralizada significa que todas las instalaciones reportan a una única plataforma de monitorización desde la que el equipo de energía o de mantenimiento supervisa producción, consumo y alarmas de todo el parque. Sin esa capa de gestión, un programa multi-sitio se convierte en una colección de instalaciones independientes donde los fallos se detectan cuando llega la factura.

En cuanto a la contratación, las grandes empresas acceden a fórmulas de mayor escala como los PPA on-site, acuerdos de compra de energía a largo plazo en los que un tercero financia y opera la instalación en tu cubierta y tú compras la energía a precio pactado. La desarrollamos más abajo, en la comparativa de modalidades de contratación.

¿Cuánto cuestan las placas solares para empresas?

El precio de las placas solares para empresas depende de seis factores principales: el consumo real del negocio, la potencia necesaria, la superficie disponible, la ubicación, la complejidad de la cubierta y las características técnicas de la instalación.

Hablamos siempre de proyecto completo (ingeniería, materiales, instalación, legalización y puesta en marcha incluidos), porque el precio aislado de un panel no te dice nada sobre lo que cuesta tu proyecto.

Como referencia orientativa por tramos de potencia, y siempre pendiente de estudio, el mercado español se mueve actualmente en estos rangos de precio llave en mano sin IVA:

  • Instalaciones de pyme (10 a 30 kW): entre 1,0 y 1,3 €/Wp aproximadamente. Un proyecto de 20 kW se sitúa así en el entorno de los 20.000-26.000 €.
  • Instalaciones medianas (30 a 100 kW): entre 0,8 y 1,0 €/Wp. La escala empieza a abaratar el coste unitario porque la ingeniería, los desplazamientos y la tramitación se reparten entre más potencia.
  • Instalaciones industriales (más de 100 kW): por debajo de 0,8 €/Wp en condiciones normales de cubierta, con proyectos grandes que bajan de 0,7 €/Wp.

Estos rangos suben cuando la cubierta complica el trabajo. Situaciones como un desamiantado previo, un refuerzo estructural, una cubierta muy fragmentada con múltiples orientaciones o una acometida lejana entre campo solar e inversores encarecen el €/Wp. Y bajan cuando la cubierta es amplia, continua, accesible y a un agua sur.

Por último te damos un consejo importante sobre cómo leer un presupuesto. El precio por Wp sirve para comparar, pero el dato que decide es otro, el coste del kWh producido durante la vida de la instalación frente al kWh que compras hoy. Una instalación un 10% más cara con mejores módulos y mejor inversor produce más kWh durante más años, reduce gastos imprevistos por averías y sustituciones y gana esa comparación con holgura.

¿En cuánto tiempo se amortizan?

Las placas solares para empresas se amortizan en un plazo orientativo de entre 3 y 7 años en la mayoría de proyectos bien dimensionados, dependiendo del tamaño del sistema, el porcentaje de autoconsumo, la curva de demanda, la radiación de la zona, el precio de la electricidad, la financiación y las ayudas aplicables. Con una vida útil de 25 a 30 años, eso implica dos décadas largas de producción con la inversión ya recuperada.

Los factores que acortan el plazo son fundamentalmente cuatro.

  1. Un porcentaje de autoconsumo directo alto (empresa con actividad diurna intensa),
  2. Un precio de compra de la electricidad elevado,
  3. Buena radiación,
  4. Y una instalación grande que aprovecha economías de escala.

Si los tres primeros son favorables, hemos visto proyectos industriales que recuperan la inversión en menos de 4 años.

Los factores que alargan el plazo de amortización son exactamente los contrarios.

  1. Consumo desplazado hacia la noche.
  2. Dimensionado excesivo que dispara el vertido.
  3. Tarifa eléctrica barata (cada vez menos frecuente).
  4. Sobrecostes de cubierta.

Debes tener en cuenta además un matidetalle que casi nadie explica, la amortización que te presenta un comercial suele calcularse antes de fiscalidad. El tratamiento fiscal de la instalación como activo empresarial mejora el retorno efectivo.

¿Qué ventajas fiscales tienen para la empresa?

Las placas solares para empresas tienen un tratamiento fiscal de activo empresarial que se traduce en cuatro mecanismos: deducibilidad de los gastos asociados, amortización contable y fiscal de la inversión, posible libertad o aceleración de la amortización y deducción del IVA soportado.

La instalación se contabiliza como inmovilizado material y se amortiza a lo largo de su vida útil según las tablas del Impuesto sobre Sociedades, de modo que cada año una parte de la inversión reduce la base imponible. Los gastos vinculados (mantenimiento, seguro, monitorización) son gasto deducible ordinario de la actividad. Y el IVA soportado en la compra e instalación es deducible en las condiciones generales del impuesto, algo que un particular no puede hacer.

Dos puntos importantes que debes tener en cuenta para evitar confusiones. Primero, estos mecanismos no son las deducciones del IRPF por eficiencia energética que aplican a viviendas, aquello es otro régimen para otro contribuyente. Segundo, tampoco son subvenciones. Las ayudas directas son dinero que entra, la fiscalidad es impuesto que no sale, y ambas pueden acumularse cuando las bases de la convocatoria lo permiten.

¿Cómo se instalan las placas solares en una empresa?

La instalación de placas solares para empresas sigue un proceso de nueve fases que va del análisis de consumo a la puesta en marcha, y que en nuestro caso gestionamos íntegramente para que la empresa no dedique horas de su equipo a gestionar trámites.

  1. Análisis de consumo: Solicitamos tus curvas horarias de consumo (datos del contador que facilita la distribuidora) y tus facturas. De aquí sale el dimensionado, no de la potencia contratada ni de ninguna estimación genérica.
  2. Estudio inicial y presupuesto: Con el consumo y una revisión de la cubierta por ortofoto, preparamos una propuesta de potencia, producción estimada, ahorro y presupuesto orientativo. Es el documento con el que decides si seguimos adelante.
  3. Visita técnica: Un técnico revisa la cubierta, la estructura, el cuadro eléctrico, el recorrido de canalizaciones y el punto de conexión. Aquí suelen surgir los condicionantes reales, es decir, el estado de la chapa, las sombras, la distancia al cuadro o la necesidad de refuerzos.
  4. Diseño: Ingeniería de detalle, configuración de strings, elección definitiva de módulos e inversores, memoria o proyecto según la potencia lo requiera.
  5. Tramitación previa: Permisos de acceso y conexión cuando aplican, licencia de obra o declaración responsable según el municipio, y comunicaciones a la comunidad autónoma.
  6. Instalación: El montaje físico dura de pocos días en una pyme a algunas semanas en un proyecto industrial. En empresas en funcionamiento planificamos los trabajos que afectan al suministro (la conexión al cuadro general) fuera del horario de actividad para no parar la producción ni la venta.
  7. Legalización: Certificado de instalación eléctrica, inspección de OCA cuando la potencia lo exige y registro de la instalación de autoconsumo en la comunidad autónoma.
  8. Conexión: Alta del autoconsumo ante distribuidora y comercializadora, y activación de la modalidad de excedentes que corresponda.
  9. Puesta en marcha: Verificación de producción, configuración de la monitorización y entrega de la documentación completa, ya que ese dossier lo vas a necesitar para garantías, subvenciones y fiscalidad.

Proceso de instalacion de paneles solares en empresas paso a paso
El plazo total, con la tramitación incluida, se mueve habitualmente entre 2 y 4 meses para una pyme y algo más para proyectos industriales con OCA e informes estructurales. La obra en sí es la parte corta, el papeleo es la más larga. Por eso insistimos tanto en que el instalador gestione la legalización completa, una instalación sin legalizar no puede compensar excedentes y te deja fuera de cualquier ayuda.

¿Qué mantenimiento necesitan?

Las placas solares para empresas necesitan de un mantenimiento preventivo basado en cinco tareas.

  1. Inspección visual de módulos y estructura,
  2. revisión eléctrica de conexiones y protecciones,
  3. Limpieza cuando la suciedad lo justifica,
  4. Comprobación del estado de anclajes y estanqueidad de la cubierta,
  5. Seguimiento continuo de la producción mediante la monitorización.

La monitorización es la tarea más importante y la única que es diaria, porque una caída de producción en un string concreto delata un problema antes de que nadie suba a la cubierta, ya sea un conector degradado, un módulo dañado por una tormenta de granizo o un ensuciamiento localizado bajo un extractor de cocina industrial. Sin monitorización, ese fallo puede pasar meses invisible restando producción, y eso es dinero perdido.

En relación a la limpieza, es conveniente tener en cuenta que en la mayor parte de España, la lluvia mantiene los módulos en un estado razonable y la limpieza programada solo compensa en entornos con suciedad específica, es decir, polvo agrícola, hollín industrial, excrementos de aves bajo líneas eléctricas o polen intenso en primavera. La propia monitorización te dice si la pérdida por suciedad justifica el coste de limpiar. Limpiar por calendario sin mirar los datos es tirar el dinero.

Como frecuencia orientativa, una revisión preventiva anual completa es una buena referencia para instalaciones empresariales, con inspecciones adicionales en caso de episodios meteorológicos severos (cada vez más frecuentes).

En instalaciones industriales grandes se añaden termografías periódicas de módulos y cuadros.

Cada instalación tiene sus condicionantes, de modo que el plan de mantenimiento se ajusta al entorno y al tamaño.

¿Qué subvenciones puede solicitar la empresa?

Una empresa puede solicitar tres tipos principales de ayudas para su instalación fotovoltaica: subvenciones directas a la inversión de programas autonómicos o estatales, bonificaciones fiscales municipales en el IBI y en el ICIO, y líneas de financiación bonificada para proyectos de eficiencia energética.

  • Las subvenciones directas son ayudas a fondo perdido que cubren un porcentaje de la inversión y se convocan por comunidades autónomas, en muchos casos con fondos europeos. Funcionan por convocatoria, con presupuesto limitado, plazos de solicitud concretos y requisitos técnicos y documentales exigentes.
  • Las bonificaciones municipales van por otra vía, muchos ayuntamientos bonifican un porcentaje del IBI durante varios años y del ICIO de la obra a las instalaciones de autoconsumo, cada uno con sus porcentajes y condiciones en la ordenanza fiscal correspondiente.

El proceso general de solicitud exige presentar la documentación técnica del proyecto, los presupuestos o facturas, la acreditación de la empresa y, tras la ejecución, la justificación de la inversión con la legalización completa. La gestión la realiza habitualmente el instalador o una ingeniería en nombre de la empresa, y así lo hacemos nosotros, porque una solicitud mal justificada es una ayuda perdida aunque el proyecto cumpliera de sobra.

Dos detalles a tener en cuenta respecto a las ayudas y subvenciones.

  1. La primera, no confundas subvención con ventaja fiscal, la subvención es un ingreso (que además tributa, salvo que la convocatoria diga otra cosa) y la ventaja fiscal es un menor impuesto, son mecanismos distintos y compatibles.
  2. La segunda, la disponibilidad, los requisitos y los importes dependen de las convocatorias vigentes en cada momento y territorio, de modo que cualquier cifra que leas por ahí puede haber caducado.

Nuestro criterio es firme en esto, el proyecto tiene que ser rentable sin subvención. Si solo sale con ayuda, no es un buen proyecto.

¿Cómo elegir la instalación de placas solares para tu empresa?

Para elegir correctamente la instalación de placas solares para tu empresa debes fundamentar tu decisión en los siguientes siete criterios.

  1. La modalidad de pago (compra, renting o PPA) es la primera decisión importante porque condiciona la propiedad del activo, el balance y el ahorro final.
  2. El instalador es el segundo filtro, y aquí nuestro consejo es que pidas referencias de instalaciones empresariales comparables a la tuya, verifica las certificaciones de fabricante que dice tener y comprueba que legaliza él mismo. Nosotros en HogarSolar somos instaladores certificados REC y Enphase Platinum y acumulamos más de 10.000 instalaciones, y aun así te diremos siempre lo mismo, no nos creas, pídenos las referencias.
  3. El dimensionado debe salir de tus curvas de consumo horarias reales, ya lo hemos repetido y no nos cansaremos de insistir en ello.
  4. Las condiciones del edificio (estructura, estado de cubierta, sombras, espacio para inversores) las determina la visita técnica, no el comercial.
  5. En garantías, fíjate sobre todo en 3, la de producto (no confundir con la de potencia) de los módulos (los buenos fabricantes dan 25-30 años), la del inversor (10 años es un buen estándar, ampliable, aunque Enphase llega a 25 años) y la de la mano de obra del instalador, que es la que responde cuando algo va mal.
  6. El mantenimiento y la monitorización deben quedar definidos en la oferta, no como «ya lo hablaremos».
  7. Y la gestión de trámites, completa, es decir, acceso y conexión, licencias, legalización, registro de autoconsumo y ayudas.

¿Qué requisitos tiene que cumplir la instalación para reducir el riesgo de incendio?

Para reducir el riesgo de incendio, una instalación fotovoltaica en cubierta debe cumplir ciertos requisitos: un diseño compatible con la cubierta y su clasificación frente al fuego, materiales y protecciones eléctricas certificados, sistemas de corte y acceso para emergencias, sistemas de extinción de arcos de continua, y un control continuo mediante monitorización y mantenimiento documentado.

La aseguradora del edificio va a revisar todo esto antes de aceptar el riesgo, de modo que no hablamos de recomendaciones, hablamos de condiciones de asegurabilidad de tu nave.

Pero antes de repasar la lista hay que entender de dónde viene el fuego en una instalación fotovoltaica, porque casi todo lo demás está condicionado por esto. El origen típico de un incendio fotovoltaico es el arco eléctrico de corriente continua. En una instalación convencional con inversor de string, los paneles se conectan en serie formando circuitos de corriente continua a cientos de voltios. Cuando un conector degradado, un crimpado defectuoso o un cable dañado abren ese circuito bajo carga, salta un arco que no se extingue solo, ya que la corriente continua no pasa por cero como la alterna, y ese arco puede alcanzar temperaturas del orden de 3.000 ºC. A esa temperatura el metal se funde y cualquier material de la cubierta arde. No hay membrana, chapa ni aislante que aguante eso encima.

Ese riesgo tiene una solución y es el uso de microinversores. Con microinversores, la conversión de continua a alterna se hace panel a panel, de modo que en la cubierta no existen circuitos de corriente continua de alta tensión recorriendo decenas de metros. Sin ese circuito, el arco de continua sencillamente no puede aparecer. Es el único enfoque que elimina la causa raíz, y es el motivo por el que nosotros en HogarSolar trabajamos como instaladores certificados Platinum de Enphase y proyectamos con microinversores siempre que el proyecto lo permite.

También merece la pena desmontar un argumento comercial que se repite mucho, el de los paneles con clasificación de fuego Clase A. Que un panel sea Clase A no es nada negativo, pero esa clasificación describe cómo se comporta el módulo frente a un fuego externo, no evita que el arco se produzca. Y seamos claros, ningún panel Clase A del mercado soporta las temperaturas de un arco de continua. Vender la Clase A como solución al riesgo de incendio es marketing barato.

Dicho esto, tanto si el proyecto lleva microinversores como si lleva inversor de string, la instalación debe incorporar estas medidas:

  • Compatibilidad con la cubierta: El diseño debe respetar el tipo de cubierta y su clasificación de reacción y resistencia al fuego, evaluando el estado del material y evitando configuraciones que conviertan la cubierta en propagador del incendio.
  • Sectorización y distancias de seguridad: Pasillos entre campos de paneles, separación respecto a lucernarios, exutorios de humos, muros cortafuegos y límites de sector, de modo que un conato quede contenido y los equipos de extinción puedan trabajar.
  • Ubicación correcta de módulos e inversores: Los inversores van en zonas ventiladas, sobre soportes no combustibles y alejados de material almacenado.
  • Cableado, conectores y equipos certificados y compatibles: Los conectores deben ser del mismo fabricante en ambos extremos y los crimpados, ejecutados con herramienta calibrada. En el sector se repiten los siniestros cuyo origen pericial acaba siendo un conector cruzado de marcas distintas o un crimpado hecho a mano en obra, un fallo de céntimos que quema naves enteras.
  • Protecciones eléctricas completas: Detección de arco (AFCI) en sistemas con strings de continua, además de protecciones contra sobreintensidades, cortocircuitos y sobretensiones en los cuadros de continua y alterna. Eso sí, hay que conocer el límite del AFCI, ya que está pensado para detectar el arco serie que provoca un único fallo de aislamiento. Ante un doble fallo entre polaridades se forma un arco paralelo que el equipo detecta peor y que, además, no se extingue al abrir el string, porque siguen alimentándolo los propios paneles mientras haya sol. El AFCI mitiga, no previene.
  • Arquitectura sin corriente continua de alta tensión: Por lo anterior, la única medida que previene el arco en lugar de vigilarlo es eliminar el circuito que lo hace posible, es decir, proyectar con microinversores. Sin strings de continua no hay arco serie que detectar ni arco paralelo que no se pueda cortar, y el resto de protecciones pasan a ser redundantes.
  • Corte de emergencia, señalización y accesos: Sistemas de desconexión y corte rápido accionables en emergencia, señalización de la doble alimentación del edificio y accesos practicables para los servicios de extinción, que necesitan saber que la cubierta genera electricidad antes de subir a ella.
  • Monitorización y mantenimiento documentado: Seguimiento de fallos y temperaturas desde la plataforma de monitorización, inspecciones termográficas periódicas de módulos, conexiones y cuadros, y un registro de mantenimiento que acredite que todo lo anterior se cumple.

Riesgo de incendio con paneles solares en empresas
El proyecto, además, debe coordinarse con el sistema de protección contra incendios y con el plan de emergencia del edificio, y cumplir tanto la normativa aplicable como los requisitos específicos que fije la aseguradora, que en naves industriales pueden ir más allá de lo que exige la ley.

¿Qué modalidad de pago me conviene?

La modalidad de pago a elegir depende dela inversión inicial, la propiedad del activo, la duración del compromiso, quién asume el mantenimiento y el riesgo, y el ahorro total que le queda a la empresa. En general hay 3 opciones a tener en cuenta.

Compra directa (al contado o financiada). La empresa paga la instalación y es propietaria desde el primer día. Máxima inversión inicial, máximo ahorro a largo plazo, porque toda la producción es tuya sin intermediarios, y acceso completo a las ventajas fiscales del activo, es decir, amortización e IVA deducible. La financiación bancaria convierte la inversión en cuotas que en proyectos bien dimensionados quedan por debajo del ahorro mensual generado, de modo que el flujo de caja es positivo desde el inicio.

Renting o financiación con opción de compra: Un tercero financia la instalación y la empresa paga una cuota mensual durante el contrato, pasando a ser propietaria al final. Inversión inicial nula o mínima y cuota fija que facilita la planificación, a cambio de un coste total superior al de la compra, porque la financiera cobra su margen. La propiedad final y el tratamiento contable dependen de la estructura concreta del contrato.

PPA on-site: Un tercero invierte, instala, opera y mantiene la instalación en tu cubierta, y tú te comprometes a comprarle la energía producida a un precio pactado durante 10, 15 o incluso 20 años. Cero inversión, cero riesgo técnico y cero propiedad. El ahorro por kWh es menor que en compra, ya que el precio pactado incluye la rentabilidad del inversor, y el compromiso a largo plazo es serio, si tu empresa se muda, reduce actividad o cierra el centro, el contrato sigue ahí. Es la fórmula natural de grandes consumidores con capital comprometido en su negocio principal.

Nuestra experiencia con pymes es que la compra financiada es la opción más frecuente y la que deja más valor en la empresa, pero es una decisión de dirección financiera, no de instalador.

¿Vale la pena comprar los paneles solares por separado?

Comprar los paneles solares por separado frente a contratar un proyecto integral solo tiene sentido en un caso, que tu empresa disponga de un equipo técnico capaz de diseñar, instalar y legalizar la instalación. Para el resto, el ahorro aparente en materiales se lo comen los costes y riesgos que aparecen después.

El razonamiento tienta por qué los módulos se encuentran online a precios agresivos y el material es una parte importante del presupuesto. Pero el módulo suelto no es la instalación. Falta el diseño (configuración de strings, compatibilidad de tensiones y corrientes con el inversor, cálculo de estructura para tu cubierta y tu zona de viento), el transporte de mercancía frágil y voluminosa cuyas roturas en destino son tu problema, la instalación por empresa habilitada, la legalización, que exige un instalador autorizado que firme el certificado, y la puesta en marcha con sus verificaciones.

El punto más delicado son las garantías. La garantía de un módulo la ejecuta quien puede demostrar una instalación correcta conforme al manual del fabricante. Un módulo comprado por un canal no oficial, instalado por otro y con incidencias de manipulación por medio es el escenario perfecto para que cada parte señale a la otra.

En el sector se ven casos recurrentes de compras de lotes online con módulos que llegan con microrroturas invisibles a simple vista, y que solo se aprecian meses después como puntos calientes y pérdida de potencia, sin nadie que responda.

¿Qué placas solares se instalan en centros comerciales?

En centros comerciales se instalan sistemas fotovoltaicos de gran potencia sobre cubierta plana, con estructuras lastradas o ancladas según el tipo de cubierta, y con un encaje de consumo de los mejores del sector terciario. Un centro comercial concentra climatización, iluminación, frío alimentario y equipamiento en un horario de apertura que coincide casi exactamente con la curva solar, y su pico de demanda de refrigeración llega en las horas centrales de los días soleados de verano, justo cuando la producción fotovoltaica está en máximos. Pocas actividades ofrecen un solapamiento tan limpio.

Las particularidades del diseño están en la propia cubierta. Las cubiertas de centros y medianas superficies son amplias pero están pobladas, es decir, climatizadoras, extractores, lucernarios, pasarelas de mantenimiento y salidas de emergencia limita la superficie útil y proyectan sombras que hay que modelar bien en el diseño. El dimensionado, como siempre, parte del consumo horario, y en centros comerciales suele quedar limitado por la superficie útil antes que por la demanda, ya que el centro consume más de lo que su cubierta puede producir. El aparcamiento amplía las posibilidades, las marquesinas fotovoltaicas suman potencia y de paso dan sombra a los coches de los clientes.

En lo estructural y de tramitación, un centro comercial se comporta como una nave industrial como vimos antes, con verificación de sobrecargas, estudio de anclajes y legalización proporcional a la potencia, de modo que aplicado lo dicho anteriormente, la diferencia real de este segmento está en la gestión de sombras y en el reparto de la cubierta.

¿Cuándo no son rentables las placas solares para una empresa?

Las placas solares no son rentables para una empresa en siete casos por lo general: consumo eléctrico reducido, demanda principalmente nocturna, actividad muy estacional, cubierta deteriorada o con muchas sombras, poca superficie disponible, horizonte de permanencia corto en el edificio y costes de adaptación desproporcionados. Que un instalador te cuente esto debería ser lo normal, pero como no suele pasar, te lo contamos nosotros.

  1. Consumo reducido: Si tu factura eléctrica es pequeña, el ahorro posible también lo es, y los costes fijos del proyecto (tramitación, legalización, desplazamientos) pesan proporcionalmente demasiado. Hay un tamaño mínimo por debajo del cual los números no salen.
  2. Demanda nocturna: Un negocio que trabaja de noche (una sala de fiestas, una panificadora de madrugada, un almacén frigorífico con carga nocturna dominante) autoconsume poco de lo que produce. La batería puede corregirlo parcialmente, pero encarece la inversión y alarga el retorno.
  3. Actividad muy estacional: Un caso real del sector que ilustra bien el problema, empresas de servicios que cierran o reducen actividad todo agosto ven cómo su instalación vierte a red precisamente en el mes de mayor producción del año. Si además hay parones en Navidad o temporada baja larga, el porcentaje de autoconsumo anual se resiente y el retorno se alarga. Estacionalidad no significa inviabilidad, pero obliga a dimensionar más ajustado.
  4. Cubierta deteriorada o con sombras: Una cubierta al final de su vida útil obliga a renovarla antes de instalar (recuerda el caso del fibrocemento con amianto), y edificios colindantes altos o elementos propios que proyecten sombra durante horas castigan la producción de forma permanente.
  5. Poca superficie: Si la cubierta útil solo admite una instalación demasiado pequeña frente a tu consumo, el ahorro porcentual será marginal y costes de gestión, el mismo que para un proyecto grande. Hay que valorar cada caso.
  6. Permanencia corta: Si estás de alquiler con contrato corto o prevés mudarte en pocos años, la instalación se queda en un edificio que abandonas antes de amortizarla. Hay fórmulas (pactos con la propiedad, traspaso valorado), pero parten de una posición negociadora débil.
  7. Costes de adaptación elevados: Refuerzos estructurales importantes, ampliaciones de acometida o desamiantados encarecen el proyecto que pueden llegar a comerse la rentabilidad en los casos extremos.

Ninguno de estos escenarios se se puede valorar por encima. Se confirman o se descartan con un estudio técnico-económico sobre tus curvas de consumo y tu cubierta, que es exactamente lo primero que hacemos en HogarSolar, sin compromiso, antes de hablar de presupuestos. Si tu caso está en esta lista, te lo diremos con los números delante. Y si no lo está, también.

Infórmate sin compromiso

Realizamos un estudio gratuito de las necesidades de tu negocio para calcular tu potencial ahorro y el tipo de instalación más beneficiosa.